viernes, 9 de mayo de 2014

Mujer: la máquina desnuda de Picabia
[Por Erika Martínez Ramírez]
            El tema del automóvil y las piezas que lo componen, forman parte de un concepto que durante muchos años ha permanecido catalogado como uno masculino, y por ende para el entretenimiento exclusivo del hombre. Es por esta razón que al ver la imagen del dibujo creado por Francis Picabia nos impactamos y nos cuestionamos el porqué de la unión entre una bujía de automóvil y un título en referencia al cuerpo femenino.
            Si viajamos algunas décadas atrás en la historia, la mujer era considerada como parte del hogar, cumpliendo un rol doméstico, mientras que el hombre se debía a la sociedad y el mundo. Con la invención del automóvil a finales del siglo XIX, la mujer obtuvo el beneficio de disfrutar algunos paseos y el paisaje exterior durante viajes con la familia, más sin embargo, no se le consideraba apta para conducir un mecanismo de tal novedad. Valga recordar que no todas las clases sociales tenían el beneficio de un automóvil ya que eran costosos, no que ahora no lo sean, y el combustible poseía un alto precio para los recursos de una familia de clase baja que no tenía el medio para llegar a la farmacia que era donde vendido el combustible pues sólo se obtenía en pequeñas cantidades.


            Picabia, quien pasó por varios movimientos desde el post-impresionismo hasta la abstracción, expresa su sentir en 1915 con su obra Retrato de una joven americana en estado de desnudes. La misma es un dibujo estilizado, muy lineal y sencillo. Nos tipifica a la joven americana como la bujía de un automóvil, como el fuego que enciende la llama de una vela. Esta pieza es la que se encarga de crear la chispa entre el combustible y el aire para el encendido del motor de un automóvil. Es una pieza crucial para el desempeño del auto, sin esta se puede sobrecalentar y no encender. ¿Nos recuerda algo no referente a un automóvil? Claro… Picabia hace una conexión sexual entre la función de la bujía y la labor de la mujer, fuera de su renglón doméstico, con respecto al hombre. Expone a la mujer como ese relámpago que incendia en llamas el deseo lujurioso del apetito sexual de la mirada masculina. Como sabemos, la mujer de dicho siglo era una de su hogar, dedicada a su marido y sus hijos. Una mujer que no pudiera complacer a su marido en el ámbito sexual y no le proveyera con hijos que llevaran su apellido, era una desdichada que eventualmente sería echada a un lado por su esposo, quien le sería infiel con otra mujer que si le permitiera tener descendientes. Si la mujer no encendía el apetito sexual del hombre, era una mujer que no cumplía con su función y sería remplazada, tal como la bujía del automóvil.
            Con estos antecedentes se podría deducir que Picabia hace una protesta en la que señala de forma directa los patrones que la sociedad ha impuesto para la vida de la mujer, esa misión de encender la pasión de su pareja, tal como lo hace la bujía con el automóvil: encenderlo. Igual se podría decir que su representación es en muestra de su pensamiento machista en unión a la novedad del automóvil. Claramente se podría refutar este argumento con la noción de la versatilidad de ideas del artista que no caían de acorde a su generación. Era un artista de cambios y visión al futuro, al que no se podría encerrar bajo una envoltura machista.
            En cuanto al aspecto de desnudes en el Retrato, se podría inferir que Picabia se refería a la representación pura de la mujer. Ésta tal y como es, sin adornos ni disfraces que exhiban algo que distraiga de su objetivo, encender la sexualidad en el hombre. Un poco andrógina podríamos decir, ya que no se percibe algún recuerdo de las curvas del cuerpo femenino. Algunos refutarían este aspecto con que pudo haber sido un alter-ego de Picabia o como dijo su esposa, una muestra de su obsesión por la joven americana que imperaba durante la época entre los vanguardistas parisinos, considerándola como la imagen de la liberación artística del nuevo siglo. Tengamos en cuenta que para dicho tiempo, la máquina era la novedad y todo lo que se pudiera comparar a la misma sería algo nuevo que capturaría el interés del público. Máxime cuando se conectaba a lo sexual ya que esto ha sido siempre considerado un tema tabú que no debe pertenecer al ojo público.

            En el área central del Retrato de una joven americana en estado de desnudes se lee la frase “For-Ever”. En ingles se asume que “Forever” hace referencia a algo continuo o de mucho tiempo, mientras que el empleado por Picabia interpreta algo infinito o sin fin y por ende haciendo referencia a lo que podría simbolizar la permanencia de la mujer como un objeto sexual por una eternidad. No es algo que haya cambiado mucho con el tiempo ya que lamentablemente en algunos países se continúa considerando la mujer como un objeto que su único propósito es brindarle placer al hombre. En la revista 291, Alfred Stieglitz dedica los números, o ediciones, 5 y 6 a Picabia y varias de sus obras. Stieglitz fue el creador de la Galería 291, en la que se tenía la intención de crear una interacción entre 291 visitantes frente a obras de nuevos y viejos artistas, estadounidenses y europeos, que practicaban medios variados, desde pintura hasta fotografía. De esta forma logró impulsar el desarrollo del arte moderno en Estados Unidos junto al Armory Show. Es en los artículos donde el escritor Zayas nos describe a Picabia como el único que ha logrado conquistar América como lo hizo Cortez. De esta forma damos por culminado, resumiendo en una sentencia que Picabia era un pícaro empedernido.
Entre tijeras y pegamento: fotomontaje como arma de guerra
[Por Patricia Herryman]
Durante la Primera Guerra Mundial, Helmut Herzfeld se vió obligado a enlistarse en el ejército, aunque tiempo después logró salirse de éste fingiendo una depresión nerviosa. Al salir del ejército fue cuando entonces cambió su nombre, en modo de protesta, a John Heartfield. Para finales de la Primera Guerra Mundial el artista formaba parte del Dadá. El Dadá fue un movimiento que retó tanto al arte, como a la literatura y la poesía, que tuvo sus comienzos en 1916 en un café en Zurich. Más que un movimiento artístico, se puede considerar un estilo de vida, defendiendo el caos ante el orden y la imperfección ante la perfección. Pero cabe aclarar, que no era simplemente un cuestionamiento ante la antigua escuela clásica del arte, sino que fue un cuestionamiento el concepto de arte antes de la Primera Guerra Mundial.  El Dadá buscada el shock, el escándalo y sobre todo la protesta. John Heartfield se convertiría en uno de los grandes artistas conocido por la protesta y denuncia política hacia el régimen Nazi y sus líderes dentro de sus trabajos. Fue entonces que experimentó con el fotomontaje como medio artístico junto a George Grosz, otro artista alemán dentro del dadaísmo. En los comienzos del fotomontaje, era común que se utilizaran recortes de periódicos y revistas. Estos artistas, en especial Heartfield, aprovecharon el uso de los slogans por parte de los Nazi en sus campañas para entonces jugar con palabras y crear una campaña propia, pero en contra del régimen y sus acciones. Sus carteles estaban compuestos de fotografías de personas, o recortes de letras formando frases, que pegaban unas sobre las otras, ganando así un nuevo significado estético y de contenido activista político.


Durante la Segunda Guerra Mundial, su trabajo artístico demostró ser más representativo de su propia personalidad, y fue cuando más productivo estuvo. Sus obras cargaban una crítica satírica aún más fuerte al Tercer Reich, condenando al antisemitismo y a la sociedad industrial capitalista. Entre 1930 y 1940 Heartfield creó trabajos que aun reconocemos hoy, como lo es Hurrah, die Butter ist Alle!, en donde se presenta una familia alemana sentada a la mesa comiendo partes de una bicicleta, un bebé masticando un hacha y un perro acostado en el suelo mordiendo un tornillo y una tuerca. Las paredes están forradas de suásticas y un cuadro al fondo de la cara de Adolfo Hitler. En la parte inferior, observamos una cita de uno de los miembros infames del partido nazi, Hermann Goring, que lee: “Ore has always made an empire strong, butter and lard has made a country fat at most”.  Este es uno de los ejemplos en el que Heartfield utilizó sus trabajos plásticos para despertar en el pueblo una reacción ante los abusos y marginación de un régimen totalitario. Fue entonces con la llegada de la técnica del bajorrelieve que Hearfield tuvo la oportunidad de difundir sus trabajos a manera de cartel y así poder llegar a más personas. La Segunda Guerra Mundial se caracterizó por utilizar la propaganda como arma, y fueron entonces los carteles de Heartfield la contestación a los métodos de manipulación en masa de Hitler y sus líderes en poder y el fotomontaje la herramienta perfecta para tomar ilustraciones populares de la época, como fotos de líderes políticos, símbolos representativos de la guerra entre otras cosas y utilizarlos a su favor para llevar un mensaje.
Arte sobre cabezas rapadas
[Por Dailyn Gómez]
            No hay duda alguna, más aún en nuestros tiempos, que el arte se puede manifestar en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia. En este caso el cuerpo humano vuelve a ser el medio del arte, donde hace varios años se ha ido plasmando las manifestaciones artísticas más variadas concebibles por nuestra imaginación. Mientras algunos consideran su cabellera como una parte más de nuestro cuerpo, muchas de las personas, en su mayoría hombres, optan por hacerse un recorte de cabello, y luego deciden tatuar en su cabeza ya rapada un dibujo o alguna otra ocurrencia que le pareciese interesante lucir al exterior. La moda de escribir e imprimir diseños en la cabeza llego en los 90's y es en esta época de los años 2000, que han llegado a ser más atrevidos y variados, logrando llamarse este método “Arte sobre cabeza rapada”. Uno de los barberos de más renombre en este tipo de recorte un poco especulativo se llama Radamés Pérez.


            Pérez es un barbero que lleva unos pocos años realizando este tipo de trabajos pero, se puede apreciar su buena técnica y práctica a la hora de realizar los recortes.  Algunos de los instrumentos que este utiliza son simplemente su máquina de recortar, sus tijeras, las navajas, entre otros. Es curioso ver la calidad con la que este barbero, que sin lugar a dudas se le puede llamar artista, plasma en la cabeza de cualquier individuo desde dibujos animados simples hasta composiciones con un alto grado de dificultad. También ha sido capaz de traducir obras reconocidas de grandes artistas en  el lienzo, o cabellera, de algunos clientes. En la siguiente imagen podemos apreciar que el barbero, hizo una copia literalmente de la cara de Predator, un personaje de una reconocida película de ciencia ficción/terror. En el mismo podemos ver que comparándolo con una imagen del personaje podríamos decir que es similar de la cara del Predator. En la segunda imagen podemos ver que Pérez dibuja la cara y parte de una escena de la saga de Batman. Ambos recortes tienen gran semejanza con los personajes descritos. Para algunas personas este tipo de recorte puede parecerle un poco desagradable, quizás porque algunos de ellos llegan a ser muy fuertes a la vista de los demás. Sin embargo, este no es el pensamiento de muchos, ya que hay que hacer largas filas para entrar a su barbería que se encuentra en el estado de Florida.



Como dicho anteriormente, en mi opinión, este barbero es más que un barbero, es un artista, ya que no es nada fácil el intentar plasmar cualquier dibujo u obra que su cliente le exija. El hace uso de la cabeza rapada como si fuera un papel o un lienzo, dejando prácticamente tatuado y muy buen ejecutado la obra de arte. Demostrando así la infinidad de medios en el arte del siglo XXI y posibilitando la evolución de esta modalidad a nuevos confines.

        




Para más información:

http://www.youtube.com/watch?v=XnMy8SZBqFE 

domingo, 9 de marzo de 2014

Naturaleza como musa

     [Patricia Fernanda Herryman]

         Podemos decir con gran seguridad que la naturaleza y todo lo que la compone ha estado a la vanguardia de la escultura por siglos. La complejidad y elegancia que vemos en las represas hechas por los castores y la delicadeza en las telas de araña son solo algunos ejemplos de obras de arte que ya podemos encontrar en entornos naturales. Como artistas hemos buscado inspiración en la naturaleza y hasta la hemos tratado de imitar. Jaime y Javier Suarez Berrocal son los artistas puertorriqueños responsables del colectivo Vientre Compartido. Estos gemelos buscan incorporar la naturaleza y todo lo que la compone en sus obras artísticas. Crean dentro de un espacio abierto en la naturaleza y de manera poco invasiva, ya que en muchas ocasiones utilizan materiales encontrados en donde mismo expondrán su obra. De esta manera manteniendo un balance en la naturaleza. Buscan una relación directa, y respetuosa, con el espacio.



            Nichos, un proyecto realizado en los terrenos del nuevo hotel Ritz Carlton en Dorado, Puerto Rico es muestra de cómo una obra de arte puede fundirse en la naturaleza. Los nichos fueron realizados con un esqueleto de alambre en el que se tejieron distintos patrones hechos de yerbas marinas, las hojas finas que sueltan los pinos y las fibras internas de los cocos. Todos estos materiales fueron recolectados durante el periodo de un año. Para un total de dieciochos nichos, variando en tamaño desde los seis pies, hasta no menos de un pie. Las estructuras son de un peso liviano, huecas por dentro y con aperturas externas. En el suelo, alrededor de los nichos, los artistas crearon patrones de figuras geométricas. Estos patrones se llevaron a cabo utilizando semillas de girasol, trigo, maíz y arroz. La incorporación de estos granos ayudo también a atraer animales al proyecto, entre ellos aves que encontraron una estadía en los nichos.


[Patricia Fernanda Herryman]

Arena, mar y viento

        [Erika M. Martínez Ramírez]
       Efímero, pasajero, breve… Son algunas de las palabras que menos tomamos en consideración cuando pensamos en arte. Pero, “¿qué es arte?” ¿Acaso existen unos requisitos ineludibles para calificar concretamente que es arte? Convencionalmente, puede uno pensar que arte es aquello que crearon los grandes artistas del pasado, lo que se expuso en los Salones, y hoy día en las galerías y museos. Sin embargo,  ¿cuán seguros podemos estar de lo que es arte en nuestra contemporaneidad?  El misterio radica en la subjetividad de la respuesta, tal y como dijo alguna vez Hume, “el gusto es individual, solo hay que cultivarlo.”
            En cambio, la caracterización efímera mejor describe la producción artística de Andrés Amador. Arena, mar y viento, junto a un rastrillo, son el medio y la herramienta que Amador emplea al momento de crear sus monumentales obras perecederas. Se podrían considerar como obras partícipes del movimiento denominado como Land Art, en el cual se utilizan materiales como la tierra, rocas, madera y elementos que la propia naturaleza nos obsequia. El artista, originario de San Francisco, comienza el proceso de creación con bocetos que en ocasiones se ve forzado a modificar mientras está creando sus obras. Debido a que su trabajo está subordinado al pasar del tiempo y las condiciones atmosféricas, este artista se ve forzado a comenzar sus obras temprano en la mañana con aproximadamente dos horas para el proceso, dependiendo de la pieza a realizar. Una vez llega a la playa designada, comienza haciendo un boceto lineal sobre la arena, luego emprende a darle forma y sobras hasta que llega el momento donde obtiene, desde las alturas, la imagen perfecta de lo que pretende representar. En la gran mayoría de ocasiones vemos obras de formas orgánicas como flores y hojas, pero también percibimos líneas curvas con movimiento simulando y recordando que una de sus variables en contra es el viento. En contra, pues es este, quien en ocasiones le gana al agua, esa guerrera malvada que destruye todo a su paso, y se encarga de desmoronar las obras de Amador con su movimiento invisible e inesperado como fantasma.

Andrés Amador. Flowers I, Santa Cruz, CA.

            Tal vez los patrones le sean familiar y lo son si han observado los hermosos jardines del Palacio de Versalles. Estos famosos jardines franceses, no son otra cosa que hierbas o arbustos que crecen en patrones diseñados por la mano del hombre que le otorga dicha forma, recordándonos su dominio sobre la misma, a diferencia de las obras de Amador donde los factores de la naturaleza son quienes dominan el tamaño y la duración de las mismas. Otra diferencia es que los arbustos de los jardines franceses tardan meses en tomar su forma completa, mientras que las obras de Amador no llegarán, en la mayoría de los casos, a ver un nuevo día. Pero no es de alarmarnos, pues entre la definición del arte efímero según José Fernández Arenas  - sin escapar de la ironía de  su apellido- , en su libro Arte efímero y espacio estético, menciona que el valor del  arte efímero reside en ser consumido. Debe ser un deleite poder observar en directo la creación de tan espléndido trabajo, que lamentablemente no llegara a museos, pero como el propio artista comenta, al día siguiente tendrá un nuevo lienzo. 


[Erika M. Martínez Ramírez]


Andrés Amador. Santa Cruz, CA.

Jardines de Versalles. 

















Para más información sobre las obras de Andrés Amador:


Se reparten Lágrimas de oro en el teatro

         [Angelía Mar Rivera Barreto]
            Alejandro Jodorowsky, es un hombre que no cree en una revolución política, sino en la poética. Dicen que es un incansable creador de ideologías y caminos. De ascendencia judeoucraniana, nacido en Chile, comparte nacionalidad francesa. Es dramaturgo, cineasta, poeta, se ha dado a conocer a nivel internacional por su psicomagia y es el autor del cuento Lágrimas de Oro, presentado recientemente en Casa Cruz de la Luna, San Germán. Dirigido por Eury Orsini, el grupo Vueltabajo Teatro se basó en Lágrimas de Oro para combinar elementos del teatro con el “performance” y la cinematografía. Se compone de manera compactada elementos del teatro de la crueldad, teatro pánico, teatro de la muerte y utiliza medios de la plástica para la incorporación de objetos tridimensionales al escenario.
            El cuento narra el cruel destino que vivió Dominguito, un niño que de repente comenzó a llorar, pero no como cualquier persona lo haría, sino como ya se ha titulado el mismo cuento, Lágrimas de Oro.  La familia, estupefacta ante esta situación, poco a poco le rasgan la vida al pobre niño, explotándolo como un producto hasta más no poder. Van creando estrategias para causarle llanto y capturar sus lágrimas, hasta inmunizarlo al dolor  y hacerlo menos sensible. De oro, el niño pasa a llorar miel y también le explotan. Al final, ya Dominguito se enfrenta a su familia, y les dice que les va llorar las últimas lágrimas de miel para darles vida eterna. Lo que sucedió fue tal, que les dio, asimismo la muerte. El grupo teatral Vueltabajo recrea este corto cuento, nutrido de variantes del teatro de la vanguardia del siglo XX, especialmente del teatro de la muerte que habló Tadeusz Kantor en su manifiesto. Compone el entorno teatral como un todo que les permite formar la obra y combinar elementos de performance, danza y plástica, logrando un nivel sensual complementario, sin estar estrictamente alejado de nuestra desordenada cotidianidad.

foto: Alejandra Maldonado

            A modo detallado, esa noche del viernes donde transcurrió la presentación, a eso de las ocho y media, se abrieron las puertas de Casa Cruz de la Luna. Pagamos nuestra taquilla, nos hicieron firmar y nos dieron los papeles correspondientes, uno de ellos con el cuento entero. Al entrar a la sala, nos recibieron con una música con órgano, como si estuviéramos accediendo a una Iglesia Medieval. Desde nuestras sillas cómodas, podíamos ver el proyector que apuntaba hacia el fondo de una tela blanca. Hasta los técnicos de sonido y luces eran visibles y cómplices del espectáculo que transcurriría.
            Comenzó la obra, hay una silla en el escenario y un cuerpo vestido de blanco rondándola. Luego aparecen dos más, vestidos de negro con máscaras. Los cuerpos están pensados para comunicar el dolor y la crueldad desde el movimiento y no desde la voz ni la dramatización. Se proyectan como entes mediadores, entre el espacio performativo que es el escenario. Luego los tres cuerpos en escena se turnan la silla desde donde se desata el transcurso de los dolores que la familia le hace pasar a Dominguito.
foto:Alejandra Maldonado
            Tal como lo postuló Samuel Beckett, el dramaturgo irlandés, en su ensayo "Quad", cada parte compone la pieza, y eso está claro. No hay elemento que no haya sido pensado de importancia para la obra. Y los cuerpos junto a la proyección visual y los sonidos junto a los espectadores van interactuando constantemente.
            El elemento corporal fue una de los rasgos más importantes de toda la pieza. Era el medio principal de los actores que también se les podría llamar entes. La preparación, el detalle y la desmesurada crueldad aterrorizaban e impresionaban. No eran unos cuerpos que deleitaban comodidad y placer para que el vidente se relajara, sino que se espantara y el algún momento reaccionara hacia lo que estaba predicho para el niño que lloraba lágrimas de oro. Este acercamiento hacia la realidad desde una perspectiva corporal recuerda a lo que pensaba Berlot Brecht sobre la crítica de la realidad. No se busca acomodar al ojo visor a sentirse agraciado, al contrario, busca despertar desde una perspectiva negativa la apreciación artística, y aquí es donde más complicada estaba el asunto. Puesto que es evidente que no es viable quedarse tranquilos ante lo que sucede aun con toda la perfección que el grupo trabaja la pieza, en el fondo aspira a que nos demos cuenta de que somos cómplices y víctimas de lo que le sucedió a Dominguito y apenas nos quedamos sentados viendo la injusticia con la que degradaron su vida los inhumanos parientes.
foto:Alejandra Maldonado

            Hubieron partes específicas en las que no podíamos escoger la pasividad, nos incitaban a entrar a la trama, fuese tomando un pedazo de cinta para ahorcar a Dominguito, o siendo tocado por una mano gigante, o bebiendo miel, o arrojando orina, pero no íbamos a poder escapar ni quedarnos como meros voyeristas. Más bien, sádicos y casi familiares del niño.

            De que la pieza nos aterrorizó a algunos, sin duda, por la forma en que se proyectó el dolor y la crueldad descrita por Jodorowsky. Tampoco hay duda en que al final nosotros también hayamos adquirido vida eterna junto a los familiares de Dominguito, o sea, la muerte. Lágrimas de Oro tiene nada que no haya sido imprescindible para pasar por alto algún detalle artístico; fue un deleite colaborativo y un trabajo que toda persona debe pasar a ver y formar parte. Firmar su pacto con el tiempo y casi como una varicela, no es posible trascender la realidad sino vemos de cerca la crueldad que vive cerca de nosotros. 
[Angelía Mar Rivera Barreto]

foto: Alejandra Maldonado


"Despite the fact that we may be suspected and even accused
 of a certain scrupulousness, inappropriate under the circumstances,
in destroying inborn prejudices and fears,
 for the sake of a more picture and possible conclusions
let us establish the limits of that boundary, which has the name;
THE CONDITION OF DEATH
for it represents the most extreme point of reference,
no longer threatened by any conformity,
FOR THE CONDITION OF THE ARTIST AND ART"[1]   

Tadeusz Kantor



[1 ] "De cierta meticulosidad, inapropiada bajo las circunstancias,
En destruir innatos prejuicios y miedos,
Para el beneficio de mayor imagen y posibles conclusiones,
Permítanos establecer los límites de esa línea divisoria, que lleva el nombre;
LA CONDICIÓN DE LA MUERTE,
Para que represente el más extremo punto de referencia,
No más amenazado ante la conformidad,
POR LA CONDICIÓN DEL ARTISTA Y DEL ARTE"

foto: Alejandra Maldonado 

 Para adquirir más información sobre esta presentación y el grupo Vueltabajo teatro:
http://www.vueltabajoteatro.com/vueltabajo/lagrimas-de-oro.html

                   

Reevaluación de la tradición

Reseña sobre la exposición de Jaime Rosa
[Angeline M. Medina]



         La galería de arte del Departamento de Humanidades del Recinto Universitario de Mayagüez le brindó a la comunidad la oportunidad de conocer la obra del artista ponceño Jaime Rosa. Bajo un espacio tenue e íntimo, cada pieza en la galería demostró el gran dominio del óleo que emplea el artista, lo cual resulta en piezas con una brillantez muy atractiva. Las obras exigen verse bajo una luz distinta, y no nos referimos solamente a la característica iluminación de la sala. Su estilo lleva al espectador a un espacio de tiempo alterno, más reflexivo y no tan propenso al efectuosismo de la pintura moderna. Sus estudios e influencias del Barroco se deslumbran claramente en estas pinturas. Cada sujeto en sus pinturas toma posición central, enfatizado por el efecto de claroscuro que uniformemente emplea en sus piezas. El impasto, les proporciona una vitalidad a dentro de la penumbra a su alrededor. Resulta irónico la cualidad tan refrescante que adquirimos de sus piezas en contraste con la corriente estética contemporánea que encontramos en estos tiempos, donde solo la expresividad importa en la ejecución de una obra, creando así una de un grado puramente personal e individual. Las pinturas del artista, en cambio, sí exponen sus intenciones y pensamientos, pero de una forma que el público se puede identificar y asimilar.
            Jaime Rosa hace uso de recursos contemporáneos al estilo que emplea sus obras. Los contrastes fuertes de luz y sombra en las figuras, la fuerza del rojo como foco de luz en una escena completamente a oscuras se intensifican mediante el clarooscuro y el impasto que proporciona en sus colores. Debido a la selección de colores estas pinturas se pueden percibir de una expresión tranquila o hasta calladas. Sin embargo, dentro de sus matices se vislumbran un mar de palabras y pensamientos. Inquietudes en torno a la paternidad, como Rosa bien comunicó en su apertura, reflejan preocupaciones en relación a la fugacidad de la vida que encontramos frente a la sutileza inerve de Cruz de Marta sobre fondo blanco, sentimientos de ansiedad y preocupación ante lo desconocido, como en El grito; alusión a la protección de padre a los suyos, lo cual se remite a Jaime Durmiendo  y Niña Durmiendo, y cuestiones en cuanto a la sensualidad y el género personificadas en Sin título (pareja).

Cruz de Marta sobre fondo blanco

Jaime durmiendo (detalle)


Niña durmiendo

Niña durmiendo (detalle)
            
              













                                                                                                                        
        Se crea una alusión a los agitados pensamientos humanos, intranquilos y en constante movimiento. Llega un punto, sin embargo, cuyas reflexiones continuas coinciden entre sí y se materializan en nuestra mente. Es en este punto donde nos encontramos con nuestros propios pensamientos. Es en este modo de reflexión como la obra de Rosa se manifiesta ante el publico. De una manera sutil y muy poética vemos como la exposición comienza y culmina con un infante, lo cual nos lleva a figurar el estado turbio de un padre ante la inclusión de una nueva vida y la reevaluación que sigue a sus valores y creencias iniciales.

 [Angeline Medina]

Sin título (pareja, detalle)


Galería de Humanidades




            Jaime Rosa es actual profesor de la Ponticia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce.